clientes
CRMLa ficha de quien tiene panel contratado.
- nombre
- correo
- sector
- ciudad
- plan y cuota
- contraseña cifrada con sal
Montar una aplicación obliga a decidir cómo se tratan los datos antes de escribir la primera línea. Esto es esa decisión, escrita: qué se guarda, en qué tabla, quién más lo toca y cuánto tiempo se queda.
Porque es la parte que nadie enseña. Una política de privacidad la escribe un abogado y la lee nadie; esto es el plano de dónde está cada cosa, con los nombres de las tablas de verdad. Si vas a dejarnos el correo de tus clientes, tienes derecho a saber en qué fila acaba. Y si nos lo quedamos donde no toca, lo que hay aquí escrito sirve para señalarlo.
Todo lo que guarda AIMA cabe en siete tablas. No hay una octava escondida: la lista sale del propio esquema.
La ficha de quien tiene panel contratado.
El contenido del panel de cada cliente: sus cifras, sus pestañas, su histórico.
Los análisis que escriben los agentes: resumen semanal, estado de campañas, próximas acciones.
Quien se crea una cuenta en la web pública. No es lo mismo que un cliente con panel.
Las notas y comentarios de trabajos publicados. Una por cuenta y obra.
Quien pide que le avisemos de novedades. Con doble confirmación: hasta que no pulsas el enlace del correo, no entras.
Un contador para que nadie pueda dispararle mil preguntas a AMI y dejarnos sin servicio. No es un historial: es una suma por día que se reinicia.
Las contraseñas no se guardan nunca en claro. Se cifran con sal, que quiere decir que ni nosotros podemos leerlas: si alguien se llevara la base de datos entera, no tendría las contraseñas de nadie. Si entras con Google o con Apple, no guardamos ni eso — solo el identificador que nos devuelven para reconocerte.
Siete empresas, y ninguna más. Están todas aquí con su nombre porque «proveedores de automatización y correo» no le sirve a nadie para decidir nada.
China no tiene decisión de adecuación de la Comisión Europea, y lo decimos aquí en vez de esconderlo en un anexo. Cuando el proveedor está fuera del Espacio Económico Europeo, la transferencia se ampara en las garantías del RGPD; en el caso de DeepSeek esa garantía hay que verificarla con el proveedor y no darla por supuesta.
App Store obliga a declarar el trato de datos en tres cubos antes de publicar. Estas son nuestras respuestas, y son las mismas que van en la ficha de la tienda.
Correo y nombre, si te creas cuenta o nos escribes. Nada más: ni ubicación, ni contactos, ni fotos, ni salud, ni datos financieros.
El contador técnico por IP y día, para frenar abusos contra AMI. No se cruza con tu cuenta ni construye un perfil.
No hay identificador de publicidad, ni píxel de Meta, ni Google Analytics, ni SDK de terceros. No vendemos datos y no compramos listas.
Apple exige que una app donde te puedas crear una cuenta te deje borrarla desde dentro de la propia app, no escribiendo un correo. Hoy el borrado se pide a info@aima.business y lo hacemos a mano. Cumple el RGPD, pero no cumple el listón de la tienda, y por eso la app todavía no está publicada. Está en la lista, y hasta que esté lo honrado es decirlo aquí en vez de dejar el hueco en blanco.
Sin letra pequeña: a día de hoy el borrado por caducidad no está automatizado. No hay ningún proceso que barra solo los datos viejos, así que se hace a mano cuando toca. Es lo que hay, y preferimos escribirlo a poner un plazo bonito que nadie ejecuta.
Son los derechos del RGPD, y se ejercen escribiendo a info@aima.business con algo que acredite que eres tú.
Y si crees que lo hemos hecho mal, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos. No hace falta pasar por nosotros antes.
Al 26 de agosto de 2026
Esta página describe el sistema tal y como está construido, leído del esquema y del código, no de una plantilla. Escrito por quien lo programa, en Sabadell.